La música latina despide a una de sus figuras más influyentes.
El pasado martes 23 de diciembre se confirmó el fallecimiento de Guillermo “Memo” Acosta, visionario productor, compositor y ejecutivo discográfico, a los 93 años de edad. Su carrera, que se extendió por más de siete décadas, dejó una huella decisiva en la construcción del sonido latino contemporáneo.
La noticia fue dada a conocer mediante un comunicado oficial de la Academia Latina de la Grabación, institución que en 2021 le otorgó el Premio del Consejo Directivo en reconocimiento a su legado y aportes invaluables a la industria musical. “Acosta fue distinguido por su agudo instinto para descubrir talentos y deja un profundo legado que marcó de manera significativa la cultura musical”, señaló la organización.
Nacido en León, Guanajuato, Guillermo Acosta inició su trayectoria en la industria discográfica a los 21 años. Su trabajo en sellos emblemáticos como Discos Musart y posteriormente en su propia compañía, Discos Gas, fue clave para la internacionalización de la música mexicana y el posicionamiento global de artistas fundamentales del repertorio latino.
A lo largo de su carrera, Acosta guió y produjo a figuras esenciales como Antonio Aguilar, Lucha Villa, José Alfredo Jiménez, Armando Manzanero, Luis Demetrio y Roberto Cantoral, contribuyendo decisivamente a la época dorada de la ranchera, el bolero y la balada romántica.
Además de su faceta como ejecutivo, Memo Acosta destacó como compositor. Fue coautor de canciones que hoy forman parte del cancionero popular latino, entre ellas Ojitos pajaritos, A medias de la noche —popularizada por Lucha Villa— y Llorar, llorar, llorar.
La Sociedad de Autores y Compositores de México lamentó su fallecimiento, subrayando que su legado no se limita a las canciones, sino a la infraestructura artística e industrial que permitió que la música en español trascendiera fronteras y generaciones.
Con su partida, se va uno de los últimos grandes protagonistas de la era dorada de los estudios de grabación en México. Su archivo sonoro y su visión creativa permanecen como referencia obligada para productores, artistas y nuevas generaciones de la música latina.



