Deezer ha presentado Flow Tuner, una nueva herramienta que marca un cambio significativo en la forma en que los usuarios interactúan con el sistema de recomendación musical de la plataforma. La función amplía el alcance de Flow, su sistema de descubrimiento automático, y ofrece por primera vez la posibilidad de ajustar de manera directa el comportamiento del algoritmo según los gustos y preferencias del oyente.
Desde su lanzamiento original, Flow ha funcionado como una selección musical continúa basada en el historial de escucha, artistas favoritos y canciones guardadas. Con la incorporación de Flow Tuner, este modelo evoluciona hacia un esquema más participativo, en el que el usuario deja de ser un receptor pasivo de sugerencias para convertirse en un actor activo dentro del proceso de personalización.
La nueva herramienta permite activar o desactivar géneros y subgéneros musicales, así como añadir preferencias manuales que influyen en las recomendaciones futuras. Este enfoque busca ofrecer mayor claridad sobre cómo se construye la experiencia musical y reducir la sensación de opacidad que históricamente ha rodeado a los algoritmos de recomendación en los servicios de streaming.
Uno de los aspectos más relevantes del anuncio es la exclusión total de música generada por inteligencia artificial dentro del sistema Flow. Deezer ha reforzado sus mecanismos de detección de contenido creado por IA y ha establecido políticas específicas para evitar que este tipo de pistas influyan en las recomendaciones automáticas, una decisión que responde al creciente debate en la industria sobre el impacto de la inteligencia artificial en la música y la remuneración de los artistas.
El lanzamiento de Flow Tuner se inscribe en una tendencia más amplia dentro del sector del streaming, donde las plataformas buscan ofrecer mayor transparencia y control a los usuarios. En los últimos meses, otros servicios han explorado modelos de personalización basados en instrucciones directas, reflejando un cambio de paradigma en el que el algoritmo deja de operar exclusivamente en segundo plano.
Con esta iniciativa, Deezer refuerza su estrategia de diferenciación tecnológica, apostando por herramientas de configuración accesibles y una personalización más consciente. En un mercado altamente competitivo, la compañía busca posicionarse como una plataforma que no solo recomienda música, sino que permite al usuario comprender, ajustar y decidir cómo quiere que funcione su experiencia de descubrimiento musical.
El avance confirma una evolución clave en el ecosistema digital: la precisión algorítmica ya no es suficiente por sí sola. La integración del usuario como parte activa del sistema se perfila como uno de los principales factores para definir el futuro del streaming musical en los próximos años.



