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Rosalía y su nueva era: entre Euphoria y la ópera

Rosalía lo vuelve a hacer: cambia las reglas del pop, pero esta vez lo hace mirando hacia la ópera. A tres años de Motomami, el disco que la catapultó definitivamente al estrellato global, la artista catalana regresa con Lux, un proyecto monumental grabado con la Orquesta Sinfónica de Londres y pensado como un viaje espiritual más que como un álbum de pop. Canta en trece idiomas, convoca santas, poetas y místicos, y escribe con la ambición de quien sabe que está abriendo un nuevo territorio sonoro. “Es como un disco que le escribí a Dios, sea quien sea Dios para cada uno”, confiesa.

La historia detrás de Lux empezó en silencio, casi como un retiro. En los meses en que filmaba su papel para la tercera temporada de Euphoria, Rosalía pasaba los descansos estudiando partituras de Puccini en cafés de París o encerrándose en estudios de Miami y Los Ángeles. Mientras el caos de la serie absorbía su energía, el álbum crecía desde otro tipo de intensidad: el misticismo, la contemplación y el deseo de encontrar sentido en medio del ruido. “Por alguna razón, no me volví completamente loca”, dice riendo.

Lux es, en palabras de Afo Verde, CEO de Sony Music Latin Iberia, “la obra de una artista que decidió recorrer un camino poco transitado”. Y ese camino la llevó a construir un álbum dividido en cuatro movimientos —pureza, gravedad, gracia y despedida— que funcionan como estaciones de un viaje interior. Cada canción está inspirada en figuras femeninas legendarias: Santa Rosalía de Palermo, la poetisa taoísta Sun Bu’er, Miriam —la hermana de Moisés— y hasta Patti Smith, a quien considera una santa moderna.

La grabación reunió a viejos aliados —Noah Goldstein, Dylan Wiggins, David Rodríguez— y nuevos colaboradores, como Ryan Tedder de OneRepublic, que pasó tres años intentando contactar con ella. “Me dio libertad total, y eso fue lo más divertido de mi carrera”, confesó el compositor, acostumbrado a trabajar con Adele y Beyoncé. Goldstein, por su parte, aseguró que la experiencia fue “como volver a la escuela”: “Cada vez que trabajas con Rosalía, aprendes algo que no sabías que necesitabas saber”.

El primer adelanto, “Berghain”, una colaboración con Björk e Yves Tumor, presentó la fusión más extrema de su universo: cuerdas orquestales, coros a lo Carmina Burana y una Rosalía que cambia de idioma y registro vocal en cuestión de segundos. Es la declaración de principios del disco: el deseo de unir lo sagrado y lo electrónico, la liturgia y el beat.

Durante la conversación, Rosalía cita a John Cage y a los pueblos Kaluli de Nueva Guinea con la misma naturalidad con la que habla de Chencho Corleone o de las fugas de Bach. “Todo es música”, dice. “Si entiendes eso, disfrutas la música de una manera más plena y profunda”. La frase resume el espíritu de Lux: un álbum que no busca complacer al algoritmo, sino construir una experiencia estética y espiritual.

Mientras tanto, su incursión en Euphoria —dirigida por Sam Levinson— marcó otra frontera. Era su primer papel actoral importante desde Dolor y gloria de Almodóvar, y lo afrontó como un experimento emocional más que como una ambición de Hollywood. “Tuve que dividir mi mente entre la filmación y el disco. Preparar un personaje y grabar un álbum al mismo tiempo fue una locura. Pero sobreviví, y aprendí muchísimo”.

Cuando le preguntan por el precio de la fama, Rosalía no elude la fragilidad. Recuerda cómo perdió a su abuelo mientras estaba por subir al escenario de los Latin Grammy 2019. “Ni siquiera pude ir al funeral. Esas son las cosas que no forman parte del lado bueno de esta profesión. Pero es lo que elegí, y lo asumo con gratitud”.

En Lux, la muerte también aparece como tema y aceptación. El disco cierra con una especie de oración donde su voz, más que cantar, se despide: “Cuando Dios decide que es hora de partir, es hora de partir”. Pero entre la fe y la fatiga, Rosalía encuentra un equilibrio simple: “Estoy cumpliendo con mi propósito. Grabar discos y tocar en directo. Tocar es para los demás; estar en casa, leer y dormir, es para mí”.

Después de El mal querer (2018) y Motomami (2022), Lux no busca repetir el éxito sino ensanchar lo posible. La crítica ya lo anticipa como uno de los lanzamientos más ambiciosos del año. “Para mí, el éxito es libertad”, concluye Rosalía. “Y durante todo este proceso sentí toda la libertad que podía imaginar o desear. Eso es todo lo que quería”.

[Fuentes]
https://www.billboard.com
https://www.rollingstone.com
https://variety.com/
https://elpais.com
https://press.wbd.com

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