back to top

Después de las redes, ¿qué sigue para los artistas?  

Durante años, las redes sociales se convirtieron en una de las principales puertas de entrada para los artistas. Un video podía llevar una canción a millones de personas, un perfil podía convertirse en una herramienta de promoción y una publicación podía abrir oportunidades que antes dependían de medios, radio, sellos o promotores. 

Ese escenario sigue vigente, pero algo cambió: conseguir atención no garantiza construir una carrera. Facebook ya no ocupa el lugar que tuvo como gran punto de encuentro digital. TikTok, Instagram, YouTube, Reddit, las plataformas de streaming y los servicios de mensajería repartieron ese espacio. Para los músicos, esto significa que ya no existe una sola plataforma capaz de concentrar a toda su audiencia. 

El cambio obliga a mirar más allá de los seguidores y las reproducciones de una publicación. Para un artista, tener miles o millones de personas expuestas a su contenido puede ser valioso, pero esa cifra no necesariamente muestra cuántas de ellas volverán a escuchar su música, comprarán una entrada, adquirirán un producto o acompañarán su carrera durante los próximos años. 

Ahí aparece una diferencia importante entre descubrimiento y fidelidad. Spotify ha   utilizado el concepto de “super listeners” para identificar a los seguidores más comprometidos con un artista. Según datos de la propia plataforma citados en el análisis de Michael J. Whalen, este grupo representa en promedio cerca del 2 % de la audiencia mensual de un artista, pero genera más del 18 % de sus reproducciones mensuales. También representa aproximadamente la mitad de las entradas vendidas a través de Spotify y tiene nueve veces más probabilidades de compartir la música del artista. 

La cifra ayuda a entender por qué el número de seguidores, por sí solo, puede resultar insuficiente para medir el verdadero tamaño de una carrera. 

Pues un oyente puede encontrarse con una canción en un video corto, escucharla una vez y seguir desplazándose. Otro puede llevar 10 años siguiendo al mismo artista, comprar sus discos, asistir a sus conciertos, recomendar sus canciones y estar pendiente de cada nuevo lanzamiento. Ambos pueden aparecer como parte de una audiencia, pero su relación con el proyecto musical es completamente distinta. 

Por eso, el trabajo de un equipo artístico no termina cuando una canción consigue alcance. Después de atraer nuevos oyentes está la tarea de conseguir que tengan una razón para quedarse. 

Las redes sociales siguen cumpliendo una función importante en ese proceso. TikTok, Instagram, Facebook y otras plataformas pueden servir para llevar al público hacia una canción, un videoclip, una presentación, una gira o un nuevo proyecto. El problema aparece cuando toda la relación con los seguidores queda atada a esos espacios. 

Los algoritmos deciden qué publicación aparece, a quién se muestra y en qué momento. Incluso una persona que decidió seguir a un artista puede no recibir sus siguientes publicaciones. Esto hace que una audiencia construida dentro de una plataforma no sea necesariamente una audiencia que el artista pueda contactar de manera directa. 

Para los equipos de artistas, la respuesta pasa por construir distintos puntos de contacto. Una página web propia, una base de datos de correos, un canal de YouTube, una tienda, una comunidad de seguidores, una plataforma de membresía o los espacios de venta directa pueden cumplir funciones diferentes y complementar el trabajo que se hace en redes. 

Cada canal puede tener un papel concreto. TikTok e Instagram pueden ayudar a descubrir una canción. YouTube puede ampliar la historia detrás de un álbum o conservar presentaciones y contenidos audiovisuales durante años. El correo electrónico permite comunicarse con seguidores sin depender de un algoritmo. Una tienda o plataforma de venta directa puede convertir esa relación en una compra. Los conciertos llevan el vínculo del entorno digital al espacio físico. 

Facebook, aunque perdió protagonismo frente a otras plataformas, tampoco desapareció del mapa musical. Su audiencia sigue siendo relevante para artistas con trayectorias largas y puede incluir personas que conocen su trabajo desde hace décadas. Para ese público, una publicación sobre un aniversario de un álbum, una fotografía de archivo o una historia detrás de una canción puede tener un valor diferente al de un contenido diseñado exclusivamente para hacerse viral. 

Esto también cambia la manera de mirar el catálogo. Una canción que tuvo su momento de exposición años atrás puede volver a encontrar público si se conecta con una historia, una presentación en vivo, un aniversario o un nuevo lanzamiento. El archivo de un artista no tiene por qué quedar reducido a una colección de publicaciones antiguas, puede convertirse en material para mantener activa la relación con quienes ya conocen su música. 

También hay una cuestión de sostenibilidad para el propio artista. Intentar producir contenido diferente todos los días para cada plataforma puede convertir la promoción en una segunda jornada laboral y restarle tiempo al trabajo creativo. 

Una misma historia puede adaptarse a distintos formatos. Una experiencia de grabación puede convertirse en un video para YouTube, una publicación para Instagram, un fragmento para TikTok y una historia más extensa para una página web o un boletín. En lugar de producir contenido sin parar, se puede trabajar una idea y llevarla a distintos espacios. 

El objetivo, no es abandonar las redes sociales. Es evitar que se conviertan en el único lugar donde existe la relación entre un artista y su público. 

Para el sector musical, este cambio también modifica la forma de valorar una audiencia. Los seguidores, las visualizaciones y el alcance siguen siendo indicadores importantes, pero necesitan acompañarse de señales que muestran una relación más profunda como asistencia a conciertos, compras, reproducciones recurrentes, suscripciones, participación y permanencia. 

Una carrera musical se construye con personas que regresan a la música, no solamente con personas que la encontraron una vez. 

Las redes pueden conseguir ese primer encuentro. El reto para los artistas y sus equipos está en convertirlo en una relación que pueda mantenerse cuando cambie el algoritmo, aparezca una nueva plataforma o una tendencia deje de funcionar. 

[Fuente]
https://www.digitalmusicnews.com

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Descubre

anuncios

spot_imgspot_img

lo más reciente

Día del Jazz: por qué se celebra y cuál el origen de este género

El Día Internacional del Jazz se celebra todos los 30 de abril (en foto: Charlie Parker, Tommy Potter, Miles Davis, Duke Jordan y Max...

Dueños de Peanuts lanzan ofensiva legal a videojuegos, redes sociales y al gobierno de EE.UU.

Lee Mendelson Film Productions , la empresa familiar que controla el catálogo musical de Vince Guaraldi asociado con los especiales de televisión de Peanuts , ha presentado cuatro demandas...

Los Grammys no premiarán obras creadas por inteligencia artificial

La Academia de Grabación ha emitido nuevas pautas de elegibilidad para la consideración, excluyendo obras generadas únicamente por IA. La nueva regla estipula que...

Maluma vuelve a hacer historia con Medallo En El Mapa 2.0

En uno de los shows más grandes de su carrera, Papi Juancho cantó por tres horas y trajo más de una decena de invitados. Maluma lo...

Un tributo eterno: ya están disponibles los visualizers del álbum Yoskar Inolvidable 

Miami, 22 de agosto de 2025 - El legado de uno de los más grandes exponentes de la bachata romántica, Yoskar Sarante, vive con...