Durante décadas, los Rolling Stones hicieron de la rebeldía una marca registrada. Sus canciones, su actitud y su forma de desafiar las reglas ayudaron a definir buena parte de la historia del rock. Sin embargo, su más reciente álbum, Foreign Tongues, deja ver una faceta diferente, una banda que ya no siente la necesidad de competir con su propio pasado y que encuentra valor en hacer música desde un lugar mucho más libre.
Las primeras reseñas del disco coinciden en que el grupo se aleja de la urgencia que caracterizó muchos de sus trabajos anteriores. En lugar de buscar el impacto inmediato o de intentar revivir la energía de otras épocas, Mick Jagger, Keith Richards y Ronnie Wood entregan un repertorio que apuesta por canciones más relajadas, con espacio para la reflexión y la calma.
Ese cambio no significa que los Rolling Stones hayan perdido su identidad. Al contrario, el álbum conserva el sello que los convirtió en una referencia mundial, pero demuestra que una carrera de más de seis décadas también puede abrir espacio para nuevas formas de contar historias y conectar con el público.
Otro de los elementos que convierten a Foreign Tongues en un capítulo especial dentro de la historia de los Rolling Stones es la lista de invitados que acompaña el álbum. La banda abre espacio para compartir canciones con figuras que también han marcado la música mundial, como Paul McCartney, Bruno Mars, Robert Smith, líder de The Cure, Steve Winwood y Chad Smith, baterista de Red Hot Chili Peppers.
Más que buscar una colaboración llamativa para las listas de reproducción, los Rolling Stones construyen un encuentro entre artistas que representan distintas etapas del rock. La presencia de estos músicos refuerza la idea de un grupo que, después de más de seis décadas de carrera, sigue encontrando nuevas formas de relacionarse con otros artistas sin dejar de lado el sonido que los convirtió en leyenda.
La crítica también ha resaltado un elemento poco habitual en producciones de este tamaño, la sensación de espontaneidad. Varias reseñas describen un disco en el que los Rolling Stones parecen volver a disfrutar el hecho de tocar juntos, sin la presión de superar sus propios récords ni de demostrar que siguen siendo los más ruidosos del escenario.
En una época en la que muchos artistas sienten la obligación de reinventarse con cada lanzamiento para mantenerse en conversación, los Rolling Stones eligieron otro camino. En lugar de perseguir tendencias, decidieron confiar en la experiencia acumulada durante toda una vida haciendo música y dejar que las canciones hablaran por sí mismas.
Más que recordar por qué los Rolling Stones marcaron a varias generaciones, el álbum demuestra que todavía es posible evolucionar sin perder la esencia. Después de tantos años, la banda parece haber entendido que seguir sorprendiendo no siempre depende de hacer más ruido, sino de encontrar nuevas razones para seguir creando.
[Fuente]
https://es.rollingstone.com



