Thomas Bangalter volvió a hablar sobre inteligencia artificial y música, pero esta vez su postura no pasa por discutir licencias, regalías o derechos de autor. El músico francés, conocido por ser parte de Daft Punk, cuestionó el uso de estas herramientas para crear música porque considera que pueden saltarse precisamente la parte del proceso que más valor tiene para él: el acto de crear.
En una entrevista con Yana Peel, presidenta de Artes, Cultura y Patrimonio de Chanel, Bangalter explicó que no está interesado en utilizar inteligencia artificial con fines creativos. Su argumento parte de una idea sencilla, mientras estas herramientas ponen su atención en el resultado, su manera de trabajar está mucho más relacionada con todo lo que ocurre antes de llegar a una pieza terminada.
Una herramienta capaz de convertir una instrucción en una canción puede acelerar tareas, abrir nuevas posibilidades o servir como punto de partida para una producción. Para algunos creadores, sin embargo, esa rapidez también puede dejar por fuera momentos de experimentación, errores, cambios inesperados y decisiones que terminan definiendo una obra.
Ese es uno de los puntos que hace interesante la posición de Bangalter. No está diciendo que la tecnología no pueda producir un resultado atractivo. Su cuestionamiento está en lo que se pierde cuando el proceso se reduce a pedirle a una herramienta que entregue algo terminado. Para un músico que entiende la creación como una experiencia, llegar rápidamente al resultado no necesariamente significa haber encontrado una mejor manera de hacer música.
La postura aparece mientras el uso de inteligencia artificial dentro de la creación musical sigue creciendo. Las plataformas reciben cada vez más material generado o asistido por estas herramientas y la industria está tratando de establecer nuevas formas de identificarlo. Deezer, por ejemplo, ha reportado un crecimiento acelerado de las canciones generadas con IA dentro de los nuevos contenidos que recibe.
Al mismo tiempo, no existe una sola posición entre los músicos. Algunos utilizan estas herramientas como apoyo para experimentar, producir o desarrollar ideas, mientras otros prefieren mantenerlas alejadas de determinadas etapas de su trabajo. Incluso dentro del sector creativo hay quienes aceptan la IA como una herramienta, pero reclaman mayor transparencia sobre los datos utilizados para entrenarla, el reconocimiento de los autores y las condiciones en las que se explota el contenido.
Para un artista puede tener sentido utilizar IA para resolver una tarea específica y, al mismo tiempo, establecer límites sobre aquello que considera parte esencial de su identidad. La decisión no necesariamente tiene que ser utilizarla para todo o rechazarla por completo.
Para la industria musical, esta diversidad de posturas también ayuda a definir dónde puede estar el valor de la intervención humana en los próximos años. Una plataforma puede generar una canción en segundos, pero el trabajo de un artista no se reduce al resultado final, también está en las decisiones, la intención, la experiencia y la identidad que construyen una obra.
Bangalter deja claro que, al menos para algunos artistas, la IA puede ser una herramienta interesante sin tener que convertirse en parte de su manera de crear. Su decisión también muestra que no todos los músicos están buscando hacer más rápido el proceso, algunos prefieren seguir encontrando la canción a través del trabajo, la prueba y el error.
[Fuente]
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