Un juez federal reconsideró su propia decisión y desestimó una parte sustancial del caso que acusa a cientos de artistas y cerca de 2.000 canciones de utilizar ilegalmente elementos asociados al ritmo característico del reguetón.
Bad Bunny acaba de conseguir una importante victoria judicial en una de las disputas de derechos de autor con mayores implicaciones para el reguetón.
El juez federal André Birotte Jr., del Distrito Central de California, reconsideró el 1 de septiembre una decisión que había emitido apenas dos meses antes y determinó que los demandantes no identificaron adecuadamente una obra protegida que contuviera la combinación completa de elementos musicales sobre la que pretenden reclamar derechos. La decisión elimina una parte sustancial de la teoría de infracción presentada en el caso.
Una demanda que alcanza a buena parte del reguetón
La disputa comenzó en 2021 y está encabezada por Cleveland “Clevie” Browne, integrante del dúo jamaicano Steely & Clevie, junto con los herederos del fallecido Wycliffe “Steely” Johnson.
Los demandantes sostienen que su canción “Fish Market”, de 1989, está en el origen del patrón rítmico que posteriormente se convirtió en una pieza fundamental del dembow y del reguetón. A partir de esa premisa, presentaron reclamaciones contra numerosos artistas y compañías discográficas.
El alcance del litigio es extraordinario: las reclamaciones han llegado a involucrar cerca de 2.000 canciones de más de 150 artistas, entre ellos Bad Bunny, Daddy Yankee, Karol G, Drake, Pitbull, Luis Fonsi y Justin Bieber.
Más allá de los nombres involucrados, el caso plantea una pregunta de enorme importancia para la industria: ¿hasta dónde puede llegar el copyright cuando lo que se reclama forma parte de la estructura rítmica de todo un género musical?
El caso parecía encaminarse hacia un jurado
En julio, el panorama era muy diferente. Birotte había determinado que existían suficientes diferencias entre los expertos de ambas partes para que un jurado decidiera si la combinación de elementos musicales reclamada por Steely & Clevie era suficientemente original para recibir protección de copyright.
En aquel momento, el juez consideró que existía una auténtica “batalla de expertos” que no podía resolver mediante juicio sumario.
Bad Bunny y Rimas Entertainment respondieron solicitando formalmente que el tribunal reconsiderara esa decisión. Si el juez se negaba, pidieron autorización para llevar inmediatamente el asunto ante el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito.
Y esa estrategia produjo un resultado.
El argumento del “copyright Frankenstein”
La defensa planteó un problema fundamental: los demandantes estaban utilizando elementos procedentes de varias obras diferentes para construir la combinación musical que aseguraban poseer.
Es decir, según la defensa, el elemento supuestamente protegido no aparecía íntegramente dentro de una sola de las composiciones registradas sobre las que se fundamentaba la demanda.
Los abogados de Bad Bunny caracterizaron esta teoría como una especie de “copyright Frankenstein”: tomar partes de diferentes obras, unirlas y después reclamar protección sobre la combinación resultante.
Tras revisar nuevamente el expediente, Birotte aceptó que existía un problema que había pasado por alto en su decisión anterior.
El tribunal concluyó que los demandantes no habían identificado claramente cuál obra protegida contiene la selección y disposición específica de elementos musicales que intentaban hacer valer.
Ese cambio de criterio permitió al juez conceder una importante parte de la petición presentada por Bad Bunny y otros demandados.
¿Significa que alguien decidió que el dembow no tiene copyright?
No exactamente. Este punto es importante.
La nueva decisión no debe interpretarse simplemente como una declaración judicial de que “el dembow no puede tener derechos de autor”, ni necesariamente como el final absoluto de todas las reclamaciones relacionadas con el caso.
El fallo se concentra en un problema más específico: para reclamar la infracción de una determinada selección y organización de elementos musicales, los demandantes deben poder vincular esa creación protegible con una obra concreta sobre la cual poseen derechos.
El tribunal determinó que esa identificación presentaba un defecto fundamental en una parte central de las reclamaciones.
Una decisión importante para toda la música latina
Aunque Bad Bunny es uno de los protagonistas más visibles de la disputa, las consecuencias del caso van mucho más allá de un solo artista.
El reguetón, como prácticamente todos los géneros musicales, se ha desarrollado mediante patrones rítmicos, influencias y elementos estilísticos que pasan de una generación de músicos a otra.
Permitir derechos excesivamente amplios sobre esos componentes podría tener consecuencias importantes para productores, compositores, sellos y artistas que trabajan dentro de géneros construidos alrededor de estructuras musicales compartidas.
Precisamente por eso esta demanda ha sido observada con atención por la industria: la discusión no solamente intenta determinar quién creó determinado ritmo, sino dónde termina la influencia musical y dónde comienza una infracción protegida por copyright.
La nueva decisión representa una victoria significativa para Bad Bunny y los demás demandados, pero también añade un capítulo importante al debate sobre cuánto de un lenguaje musical puede pertenecer legalmente a alguien.
[Fuente]
https://www.musicbusinessworldwide.com
https://www.loeb.com
https://music-times.net
https://muckrack.com



