Soundplate acaba de incluir a su plataforma una tecnología que ya estaba detrás de servicios de mastering utilizados por más de 20 plataformas y sitios musicales. La compañía adquirió Stemmer, empresa fundada en 2020 por el productor Sam Goetz, y decidió incorporar sus algoritmos de audio a su propia infraestructura tecnológica.
La operación no consiste simplemente en añadir una herramienta de mastering al catálogo de Soundplate. Después de adquirir Stemmer, su equipo de ingeniería tomó los algoritmos centrales de la compañía y desarrolló desde cero una nueva API de mastering basada en una arquitectura serverless. Según Soundplate, esta reconstrucción permite reducir los tiempos de procesamiento y tener un mayor control sobre la evolución de la tecnología y la calidad del audio.
Ese nuevo sistema ya está detrás de varias de las soluciones que Soundplate ofrece a sus usuarios. Entre ellas se encuentra una versión renovada de su servicio de mastering online, un motor diseñado específicamente para producciones destinadas a vinilo y su reciente herramienta AI Stem Splitter, que permite separar una grabación en diferentes elementos para trabajar con voces, batería, bajo y otros instrumentos.
Para un artista independiente, la importancia de este acuerdo está en lo que ocurre detrás de una canción antes de que llegue al público. La masterización es una de las últimas etapas de producción y tiene que adaptarse al destino de cada lanzamiento. Un archivo pensado para distribución digital no enfrenta exactamente las mismas condiciones que uno preparado para ser llevado a vinilo, por ejemplo. Soundplate ya ofrece herramientas específicas para ambos escenarios.
La adquisición también permite entender mejor hacia dónde ha llevado Soundplate su propia actividad. La compañía nació como un sello independiente y con el tiempo construyó un ecosistema de servicios dirigido a artistas y sellos independientes. Actualmente reúne herramientas para promoción, smart links, envío de música a playlists, publicidad y producción, además de sus servicios de audio.
El mastering es ahora una pieza central dentro de ese conjunto. Soundplate asegura que sus herramientas de mastering son utilizadas por miles de artistas cada semana, mientras que su plataforma en general llega a cientos de miles de artistas. La compra de Stemmer le permite controlar directamente una tecnología que ya tenía presencia fuera de su propia plataforma.
Hay otro dato relevante para el mercado profesional, Stemmer no desaparece simplemente como servicio. Soundplate adquirió también sus operaciones B2B y B2C y continuará respaldando las soluciones white-label que ya utilizan estudios de grabación, distribuidores y plataformas digitales. La compañía señala que esta continuidad busca evitar interrupciones para quienes dependen actualmente de esa infraestructura.
La estrategia es significativa porque pone una tecnología que antes funcionaba para distintas compañías dentro de un ecosistema mucho más amplio. Soundplate puede desarrollar sus propias herramientas a partir de la misma base tecnológica y, al mismo tiempo, conservar los acuerdos existentes con empresas que utilizaban Stemmer de manera independiente.
Para los equipos que producen música de manera independiente, esto también deja ver un cambio en la forma de acceder a determinadas tareas técnicas. Procesos que durante años estuvieron ligados a estudios especializados pueden complementarse hoy con servicios automatizados que funcionan desde un navegador y permiten obtener una primera versión del audio en pocos minutos. Eso no elimina la necesidad de criterio profesional, pero sí modifica cuándo y cómo un artista puede probar distintas opciones antes de llevar una producción a su versión definitiva.
Soundplate también está ampliando las funciones que ofrece para trabajar una grabación. Los términos económicos de la adquisición no fueron revelados. Lo que sí queda claro es la apuesta de Soundplate por controlar directamente parte de la tecnología que sostiene sus servicios de producción y, al mismo tiempo, mantener el negocio que Stemmer ya había construido con otras compañías.
Más que una compra dentro del sector tecnológico, muestra cómo empresas nacidas alrededor de la música independiente están construyendo herramientas propias para acompañar una producción desde sus primeras etapas hasta su preparación para el lanzamiento.
En ese recorrido, el mastering deja de ser una herramienta independiente y pasa a formar parte de un mismo entorno de trabajo. Para los artistas eso significa tener más procesos técnicos al alcance de una misma plataforma y, para Soundplate, tener el control de la tecnología con la que piensa seguir desarrollándolos.
[Fuente]
https://musically.com



